5 Mar 2026
El 2026 comenzó con un movimiento clave para el comercio global: la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y el bloque Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Tras más de dos décadas de negociaciones, el pacto anunciaba la creación de un mercado conjunto de más de 700 millones de personas, con rebajas arancelarias, apertura de mercados públicos y cooperación en estándares técnicos. Sin embargo, la última semana de enero nos regaló un giro de guion producido con el bloqueo del Parlamento Europeo, que ha remitido el texto al Tribunal de Justicia de la UE para valorar su compatibilidad con los tratados europeos. El horizonte comercial se abre, pero también se nubla.
Para las empresas españolas con actividad exterior, este contexto exige una lectura matizada. El acuerdo, de ratificarse plenamente, cambiaría reglas clave en exportaciones, importaciones e inversión en América Latina. Pero incluso con su tramitación judicial en curso, conviene analizar qué está en juego. No se trata de celebrar ni de alarmar, sino de anticipar escenarios.
Acceso a mercados con menos barreras
Uno de los grandes atractivos del acuerdo es la reducción progresiva de aranceles para más del 90 % de los productos exportados, especialmente en sectores industriales como maquinaria, automóvil, química o farmacia. Para muchas empresas españolas, esto supone una vía para competir con más margen en países donde los aranceles actuales superan el 20 %. Brasil, por ejemplo, es uno de los mercados más proteccionistas con el que la UE no tenía un acuerdo en vigor.
Además, se prevé el reconocimiento de indicaciones geográficas europeas, lo que refuerza el valor añadido de productos agroalimentarios diferenciados. Para denominaciones de origen, como las del aceite, el jamón o el queso español, este punto es clave para competir sin verse imitados o replicados por productos locales de menor calidad.
Cadena de suministro más diversa y estratégica
En un momento en que la diversificación de proveedores es una prioridad para muchas industrias europeas, el Mercosur aparece como alternativa real a cadenas de suministro hoy saturadas de Asia. En sectores como la alimentación animal, la energía renovable o determinados componentes industriales, los países del Mercosur pueden actuar como aliados estratégicos. Además, el acuerdo contempla medidas de cooperación regulatoria, lo que facilitaría la homologación de productos, la armonización de normas técnicas y la reducción de trámites aduaneros, factores decisivos para acelerar y simplificar el comercio exterior.
Oportunidades para crecer en servicios e inversión
España es el segundo inversor europeo en Latinoamérica, y el acuerdo da un impulso a la liberalización de sectores como telecomunicaciones, servicios financieros, transporte y construcción. Esto abre nuevas posibilidades para empresas españolas con capacidad de implantación o exportación de servicios, y especialmente para aquellas que ya operan en la región a través de filiales, franquicias o redes comerciales. La previsión de acceso a licitaciones públicas de los países del Mercosur para empresas europeas refuerza esta vía de crecimiento, siempre que se acompañe de conocimiento local y una estrategia adaptada a cada mercado.
Principales desafíos a tener en cuenta
Pero no todo son ventajas. La firma del acuerdo también plantea riesgos y desafíos que las empresas deben valorar con realismo, especialmente aquellas que compiten en sectores sensibles.
Entre ellos destacan tres principalmente:
- El más evidente de las tres es la mayor competencia para el sector agroalimentario europeo, sin duda el gran elefante en la habitación. Una de las principales críticas al acuerdo desde sectores productivos españoles —y motivo de bloqueo parlamentario— es el riesgo de entrada masiva de productos agroalimentarios sudamericanos con precios muy competitivos, especialmente carne de vacuno, azúcar, miel o soja. Aunque se prevén contingentes arancelarios limitados, su impacto puede ser relevante para productores nacionales, sobre todo en momentos de márgenes ajustados. Cooperativas y empresas agroalimentarias deberán reforzar su posicionamiento, calidad y trazabilidad para proteger su cuota en mercados donde la presión por precio se intensificará.
- En segundo lugar, las mayores dificultades para competir en estándares ambientales. Los compromisos ambientales del acuerdo han sido cuestionados por varios gobiernos europeos. En particular, la divergencia en regulación ambiental y climática entre la UE y el Mercosur genera una asimetría. Mientras las empresas europeas deben cumplir exigentes normativas de sostenibilidad, reducción de emisiones o uso de fitosanitarios, no todas las exigencias se trasladan con la misma intensidad a los productores del Mercosur. Esto puede generar distorsiones competitivas si no se refuerza el control y la trazabilidad en origen, o si no se establecen mecanismos correctores adecuados.
- Por último, la inestabilidad política y diversidad jurídico-administrativa reinante en la región sudamericana, otro de los grandes contrates con el bloque de los veintisiete. El atractivo del acuerdo no puede obviar la volatilidad política y económica que sigue presente en algunos países del Mercosur. Cambios normativos, devaluaciones, barreras no arancelarias o decisiones proteccionistas pueden alterar las condiciones de acceso al mercado, incluso en un marco liberalizado. Para las empresas españolas, esto exige extremar la prudencia en contratos, analizar bien el riesgo país y protegerse frente a escenarios de ruptura o incumplimiento. El acuerdo abre puertas, pero no elimina los riesgos de operar en entornos complejos.
Prepararse hoy para decidir mejor mañana en los mercados internacionales
El acuerdo UE-Mercosur, con sus avances y frenos recientes, es un buen ejemplo de cómo el comercio internacional ya no se mueve en líneas rectas. Para las empresas españolas, y muy especialmente para cooperativas y compañías del sector agroalimentario, entender este tipo de acuerdos no es un ejercicio teórico. Es una necesidad para proteger márgenes, anticipar riesgos y detectar oportunidades reales antes que la competencia.
En [weg:entidad] trabajamos desde hace décadas junto a empresas con vocación internacional, muchas de ellas cooperativas y del ámbito agro, que necesitan leer el mercado con criterio y tomar decisiones bien fundamentadas. No se trata solo de financiar operaciones, sino de entender el entorno y la gestión de los riesgos que implica operar fuera.
Nuestra experiencia en comercio exterior nos permite apoyar a las empresas en momentos de cambio, como el que plantea el acuerdo UE-Mercosur, aportando visión estratégica, soluciones adaptadas y cercanía. Porque cuando el escenario se vuelve complejo, contar con un socio financiero que conoce el terreno y el tejido productivo marca la diferencia.
Escrito el 5 of Marzo of 2026 Internacional Actualidad
Compartir este post
Artículos relacionados
Acuerdo UE-Mercosur: tres oportunidades y tres amenazas para las empresas españolas
El acuerdo UE-Mercosur abre el mercado a 700 millones de personas. Analizamos impactos reales para empresas españolas exportadoras e importadoras.
02.03.26 Informe de divisas
La geopolítica vuelve a situarse en el centro de los mercados tras el ataque llevado a cabo este fin de semana por Israel y Estados Unidos contra Irán, en el que falleció el ayatolá Alí Jamenei, lo que incrementa notablemente el riesgo de escalada en Oriente Medio.
Webinar "El Mercado de Divisas ante los nuevos escenarios"
Adjuntamos enlace al webinar "El Mercado de Divisas ante los nuevos escenarios" que celebramos el pasado 20 de febrero.